


Las Jornadas Académicas son experiencias pedagógicas planificadas que involucran a estudiantes desde Kínder hasta Séptimo Básico. Se desarrollan entre uno y tres días, guiadas por un educador, y buscan ampliar el aula hacia nuevos espacios de aprendizaje.
Su propósito es fomentar progresivamente la autonomía y el protagonismo de los estudiantes, integrando contenidos y habilidades de las distintas asignaturas. En los cursos iniciales (Kínder a Cuarto Básico), la conducción está a cargo de los profesores; mientras que en Quinto, Sexto y Séptimo los alumnos participan en la elección de temas, actividades y responsabilidades.
Cada jornada requiere una planificación detallada que incluye aprendizajes, actividades, formas de evaluación y medidas de seguridad, asegurando que sea una instancia enriquecedora y segura para todos.
Las Jornadas de Orientación son experiencias pedagógicas dirigidas a estudiantes de Octavo Básico y Primero Medio, con una duración de tres días. Están guiadas por el profesor jefe y la orientadora, y buscan fortalecer la autonomía, el protagonismo y las habilidades socioafectivas de los jóvenes.
En Octavo Básico, las temáticas se centran en comprender el sentido de la Gran Aventura Educativa y la responsabilidad que implica el paso a la enseñanza media.
En Primero Medio, el foco está en el autoconocimiento y la construcción de un proyecto de vida que abarque dimensiones académicas, relacionales, espirituales y valóricas, inspiradas en los principios de la GAE.
Estas jornadas son una extensión del proceso formativo: promueven el trabajo en equipo, la reflexión personal y la participación activa de los estudiantes en la elección de temas, actividades y responsabilidades. Todo ello se desarrolla con planificación detallada y medidas de seguridad que garantizan un espacio enriquecedor y seguro.
Las Jornadas de Servicio son experiencias pedagógicas destinadas a estudiantes de Segundo y Tercero Medio, con una duración de cinco a diez días. Guiadas por el profesor jefe y un equipo de educadores, buscan fortalecer la autonomía y el protagonismo juvenil.
Se configuran como una vivencia profundamente humanizadora, donde los estudiantes ponen en práctica todo lo aprendido a lo largo de su trayectoria escolar. A través del trabajo en equipo, la solidaridad y la integración cultural, se dinamizan los principios de la Gran Aventura Educativa y se desarrollan habilidades intelectuales, valóricas, espirituales y artísticas.
El curso asume un rol activo en la organización y ejecución de las jornadas, mientras los docentes actúan como facilitadores que orientan el proceso. Todo se lleva a cabo con una planificación detallada que asegura aprendizajes significativos, actividades enriquecedoras y medidas de seguridad adecuadas.